miércoles, 8 de octubre de 2008

En calma...


Despacio y silenciosa se arrastra la tristeza. 

La quilla del navío partida.

Demonios atrapados en botellas. 

Mensajes que no llegan. 

Brisa traicionera, cantando mi desdicha. 

La luz amortiguada.

En mis brazos, mis rodillas, sabor de sal... 

Encuadres imposibles. 

Pensar. 

Cierro mis ojos... a la realidad.


martes, 7 de octubre de 2008

Adiós


Y ahora todo se asemeja a tinta desdibujada de palabras sobre papel mojado...

 

Porque no quisimos reconocer que aquella despedida... era para siempre. 

Los momentos que vivimos vuelan por encima de nuestras vidas, y marcaron sus destinos, divergentes ahora, fundidos en su día... 

Dejamos que la vida fluyese... y nos arrastró sin compasión. 

Sé que serás feliz, guardo en mi aún tu alegría, la que me hizo volar, remontar el pozo en que caía. 

Vivimos la intensidad, la pasión, la utopía, recuerdos que siempre están... nostalgia infinita.

Quizá mejor así, tú aquí... y yo allí... lo que hubiera sido... no lo sabremos jamás...




Cosas que no te dije


Es la vida sencilla del alma que busca ser dichosa... que, acosada por el flujo de los actos peregrinos del vivir, se refugia bajo el árbol equivocado... y, arrastrada por el hecho cotidiano de seguir, extravía su destino... que es la dicha junto a ti.

Universo en el que morar, el principio y el fin, no podría ser yo... sin ti.

Tus esquemas los quisiera para mi... pero la falta de habilidad que me caracteriza no me los deja adquirir.

Vivir y ser feliz... aunque estar bien no sea suficiente para ese término definir... es lo que buscamos todos en el cotidiano devenir.

Tú mi felicidad eres, sólo por el hecho de existir... y haber decidido tu vida conmigo compartir.

Mas yo no logro reunir ese encanto que grata pueda hacer tu existencia.

Si un regalo de los dioses soy... esos pobres debieron equivocarse contigo.
Obviaron leer el manual de instrucciones que define las características del producto... pero... ¡qué digo!, las personas no tenemos instrucciones de uso.

Otro cuerpo en otro tiempo, paralelo, anterior o anclado en un futuro, ya experimentó eso mismo que ahora vivo yo, que ayer viviste tú... pero su percepción distinta lo hace diferenciador, exclusivo, innovador... no es un plagio, es tu experiencia, o la mía, o la de los dos...

Yo aún lucho por ese estado de fusión en que almas separadas alcanzan la unión necesaria para crecer como espíritu único... vencedor en las tribulaciones del amor.

Tú eres el mejor regalo, mi amor, la misma esencia de ese concepto turbador que nadie definir aún logró... yo sé lo que es, eres tú.

Mi amada, mi amiga, mi querida, mi vida, mi dicha, mi consuelo, mi ternura, mi afecto, mi cielo...


Pero yo no lo consigo... incapaz soy de servir a tus propósitos, a tu plan de felicidad, al mundo algodonoso en el que es fácil descansar, a ese limbo en medio de la maldad, lejos de traiciones y del sufrir y del penar... anclado a la esperanza de que todo puede mejorar, que el futuro próspero aún será, que este momento que ahora nos atenaza frente a la cruda realidad... de colores alegres pronto se teñirá, difuminando los temores y los miedos del caminar... que la vida se promete larga y plena de bondad, con cariño, alegría... dulce despertar al lado del ser que ama de verdad.

Siento las punzadas de breves cabezonadas que me hicieron naufragar... los prontos que no pude acallar... esas iras infundadas que mis miedos provocaban sin cesar... que ahora quiero desterrar... que intento con tesón superar.

Mas la tierra de mis pies quiere escapar, no la siento ya muy firme, se comienza a deslizar, abocado a una pendiente sin final me veo arrastrado por mi mezquindad.

No quiero caer en ese abismo, quiero ser el mismo que te pudo enamorar, que las noches a su lado tú querías estar, que su voz en el teléfono te hacía disfrutar, que sonrisas te arrancaba, que caricias regalaba, que amor desbordaba... que vida te daba.


Quiero ser tu amor de nuevo, quiero que lo sientas como yo lo siento, encauzar mis sentimientos que perdidos los intuyo pues tú misma me confiesas que ya no eres feliz del todo.

Pero a solas es difícil luchar contra la angustia que se siente ante derrotas personales.

La inquietud que el espíritu presiente se transforma en desazón, en temor a ese futuro que no se puede obviar... tarde o temprano ha de llegar, ha de pasar... y no puedo ni siquiera imaginar que se llame soledad... que a mi lado tú no estés es una idea que no puedo soportar, yo te amo, ya lo sabes, pero tengo que luchar para que, además, lo sientas como algo de verdad, que ningún lugar a dudas puede dejar... que te inunde tanto que te desborde al avanzar, que tranquilice tu alma que jamás debí turbar.


Si posible fuera el volver atrás y poder rectificar, si algunos episodios yo lograse tachar... lo haría con rapidez y sin dudar.


Pero la vida no nos da esa oportunidad... la existencia no tiene la función de borrar... lo hecho ahí está... tan sólo queda intentar esforzarse por disipar esas nubes oscuras de tiempo atrás, recientes algunas, es verdad, que amenazaban el sol de tu mundo ideal, de mi mundo ideal... tan sólo queda luchar por que aquello que fue tan bonito lo sea una vez más, en este presente que queremos labrar, en nuestra vida actual, para un futuro fuerte y seguro cosechar, cabalgando siempre a lomos de la codiciada felicidad... el premio que tú siempre me das.


Necesito tu ayuda, una vez más... tu fuerza y tu saber estar... tu ilusión... tu felicidad... que la mía me dará.



domingo, 5 de octubre de 2008

Disidente


Se atrevió a criticar aquella caterva de aduladores… y le tacharon de envidioso y resentido.

No era capaz de comprender las vacías alabanzas que cada leve movimiento del líder provocaba en aquel endogámico conjunto de rastreros lacayos.


Sincero.


Sus éxitos no le hicieron cambiar… y le acusaron de soberbio y prepotente.

Su humildad impedía que se rebelase ante tamaña injusticia.

Prefería dejar que cada cual asumiese sus posiciones convencido de la inutilidad de corregir actitudes tan erróneas como aquellas crueles descalificaciones sin fundamento.


Coherente.


Resaltó las contradicciones en el ideario asumido por la mayoría, inercia, sin análisis alguno… y fue tildado de submarino, descalificado sin piedad, aislado, proscrito.

Difícil asumir una contradicción tan evidente entre los que se autoproclamaban defensores de la libertad.


Perturbador.


Sabía como nadie poner el dedo en la llaga.. y se granjeó la enemistad de los más ignorantes que, curiosamente, eran los que manejaban los hilos en la sombra para hacerlo caer.

¡Qué ironía!, individualmente tomados eran perfectamente válidos y capaces pero considerados en grupo se diluía su presencia y desaparecía la razón y la lógica.

Parecía que nadie quisiera comprender sus críticas constructivas y menos aún apoyarse en ellas para mejorar la materia tratada.


Analítico.


Se sentía fuera de lugar, como una planta trasplantada a un terreno baldío y estéril.

Su coherencia y la firmeza en los planteamientos que defendía le convirtieron en un peligroso elemento que amenazaba la integridad de aquella gran mentira en la que todo acabó siendo fachada.


Íntegro.


Escuchaba el eco lejano de otras voces similares, solitarias, en lucha contra ese cruel destino de uniforme mediocridad pretendiendo imponerse. Ahora sabe que no está solo en la pelea.


Conciliador.


Vigilante y observador.

Enemigo de corrillos alimentados por las miserias ajenas.

Comprometido y eficaz.

Marcada personalidad.

Sociable y precavido.

Celoso de su vida.

Con ganas de volar.


Buscando… su camino entre las nubes.

sábado, 4 de octubre de 2008

Sueño... calidez... hielo...



Una noche soñé… que te soñaba…

mis sombras se tornaron caricias

como suave brisa de aquel que anhela

como la escarcha…

de quien espera.



jueves, 2 de octubre de 2008

Delirio


Te hundes.

Convertido en un ser minúsculo de sólo unos milímetros descubres un submundo que ya existía antes aunque es muy cierto que tú desconocías su existencia.

Te deslizas.

Arrastras tu dignidad en un fango verde y pegajoso que provoca en ti nauseas y mareos plomizos.

Ves una enorme rata gigante.

Aparece por un costado la torre Eiffel y detrás una comparsa de obeliscos que escoltan una decrépita estatua de la libertad ajada por el tiempo. Rasgadas sus vestiduras, permiten adivinar un esqueleto carcomido por miríadas de diminutos especimenes resueltos a terminar con tanta desfachatez e hipocresía.

Por encima de ti planean ejércitos. Los cazas portan pancartas con anuncios de Coca-Cola.

Una luz potente, te ciega unos instantes, anuncia la llegada de una virgen morada que llega con un aire de grandiosidad realmente extraordinario e insolente.
Dos ángeles la despojan de su manto y ves estupefacto un esplendoroso cuerpo que se ofrece a tu gozo y disfrute.
Pero no logras tu objetivo pues se te adelanta un diablillo naranja que copula salvajemente con ella que, ahora, se convierte en un lagarto repelente.
Sus genitales se deshacen y vierten por el suelo un viscoso líquido amarillento.
Escupe obscenidades que atormentan tu conciencia.
Engulle por sus terribles fauces al diablo, que se volatiliza tras una explosión multicolor que alumbra la oscuridad que remotamente presidía toda la escena.

Y empieza a disminuir de tamaño.

No... tú eres el que crece descomunalmente sin aumentar de masa.

Ya la densidad es tan baja que te confundes con el aire y tus átomos se esparcen huyendo del centro de masas que late rítmicamente hasta después incluso de haber desaparecido de tu vista el último vestigio de tu soma.

Somos mente.

Somos materia.

Somos sólo fruto del azar.

Tú... tú también.


miércoles, 1 de octubre de 2008

La despedida



Me hubiese encantado haberte conocido un poco más.
Algo nos lo impidió, no se bien qué fue.
Tal vez las circunstancias nos arrastraron, nos dejamos arrastrar, a ese juego del querer aparentar.
Ser duros, fuertes, íntegros.
Capaces, felices, mordaces.
Geniales…

Temo que es más bonito ese lado frágil, sencillo, latiente, que se esconde a la gente.

Desnudos somos sensibles, vulnerables, mortales.

Amarse sólo es posible cuerpo a cuerpo.
Y para eso tendríamos que fusionar antes nuestras mentes…

Fueron cortas, esporádicas, nuestras conversaciones.
Pero me enseñaron mucho de ti, y de mí.
Sembraron inquietud en mi espíritu.
Renovaron el aire estancado de los archivos.
Sacudieron los cimientos en un intento de comprobar su integridad, su solidez.

Ya no estás aquí, me marché.

No tengo compañero que me quiera escuchar, alguien a quien poder preguntar las dudas que alberga mi cabeza al pensar.

Ese ser hermano, paralelo, con el que acoplar gustos sobre colores, sabores, olores, letras, acordes.
Un modelo de referencia para intentar mejorar.
La guía perfecta que nunca dejamos de buscar.

Los días nos arrastran sobre la corriente del río que es la vida.
Afluentes de un mismo mar.
Caminos divergentes.
Alejarse, volverse a encontrar…

Prometo llamarte. O escribirte, que es mejor.
Las cartas implican más calor, tiempo, dedicación.
No son tan frías como mi voz en tu contestador, o un e-mail más en tu abarrotado buzón.
Puedes releerlas, adivinar mi intención, descubrir el ánimo de mi corazón.
No suelo mentirle al papel, es un buen aliado, digno de confianza, de los secretos de confesión buen conocedor, pañuelo que seca las lágrimas de la razón... el gran olvidado.

Adiós.